Iñigo Pérez-Baroja Verde reafirma su compromiso con la química en su toma de posesión

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Con motivo de su toma de posesión como decano del Ilustre Colegio Oficial de Químicos de Madrid, Iñigo Pérez-Baroja Verde dirigió un discurso en el que reafirmó su compromiso con la profesión y con el fortalecimiento de la institución.

Puedes leerlo integro a continuación:

Distinguidas autoridades; decanos y presidentes de los Colegios Profesionales; representantes institucionales; estimados compañeros y amigos: reciban mi más cordial saludo y mi sincero agradecimiento por acompañarnos en este día.

Es un honor dirigirme a ustedes, en nombre del equipo que integra mi candidatura y también a título personal, en esta reelección como Decano del Ilustre Colegio de Químicos de Madrid. Lo hago con la firme voluntad de seguir defendiendo, impulsando y poniendo en valor una tarea tan apasionante, esencial y transformadora como es la profesión química.

Desde la Junta de Gobierno que lidero, nos hemos marcado unas líneas de actuación prioritarias, entre las que se encuentran:

Dar importancia al área sanitaria de la química

Muchos me habéis oído decir, o habéis leído, el lema de que la “Química es vida y progreso”. A principios del siglo XX, la esperanza de vida en España era de unos 32 años, y la mortalidad infantil rondaba el 30–35%. En la actualidad, la esperanza de vida supera los 80 años y la mortalidad infantil se sitúa en torno al 0,2%. Esto ha sido posible gracias a los avances en química: al diseño de nuevas vacunas y medicamentos, a la disponibilidad de desinfectantes más eficaces y a la aplicación de protocolos de limpieza en el ámbito sanitario, así como al uso de fertilizantes que han reducido las hambrunas y mejorado el acceso a los alimentos.

Desde el Colegio de Químicos de Madrid vamos a trabajar para que los químicos que desarrollan su profesión en el ámbito de la sanidad en la Comunidad de Madrid y en Castilla-La Mancha estén más representados, convencidos de que, en las especialidades donde participamos, el carácter multidisciplinar suma y beneficia a nuestro sistema sanitario y, por tanto, a la sociedad.
No solo nos centraremos en los técnicos especialistas que han superado la prueba del QIR, sino también en otros profesionales dedicados a la formación, la investigación y/o a ámbitos relacionados con la salud pública, como el análisis y la desinfección del agua de consumo, la seguridad alimentaria o el tratamiento y control frente a la legionela. Para ellos hemos aprobado un certificado de químico sanitario.

Certificado de Químico Sanitario

El objetivo de este documento es reconocer el papel de los profesionales de la química en el ámbito sanitario y promover que las administraciones públicas y la sociedad en general tomen conciencia de la función esencial que desempeñan. No se trata de que los químicos accedan al Sistema de Salud únicamente como técnicos especialistas, sino de poner en valor su contribución específica y su competencia profesional en áreas clave de la sanidad

Especialidad de Genética

Soy químico por vocación y, podría decirse, también por herencia genética. Mi abuelo comenzó a estudiar Química, pero el estallido de la Guerra Civil le obligó a abandonar la carrera y, al finalizar la contienda, se alistó en el ejército. Además, tengo una tía, un tío y una prima que también son químicos. Mi padre, farmacéutico, me aconsejó estudiar Química en lugar de Farmacia. Así que, aunque elegí esta profesión por vocación, también hay en mí un componente claramente familiar. Precisamente en el ámbito de la genética —otra de mis grandes motivaciones— vamos a trabajar con determinación para aportar nuestro granito de arena en el reconocimiento de la especialidad de Genética, un campo en el que los químicos y los bioquímicos tenemos mucho que aportar.

Ley de Ingenierías

Es bien sabido que la química es la ciencia que estudia la materia. Todo es materia y, por tanto, todo es química. Por ello, los profesionales de la química podemos estar presentes en todos los sectores de la economía española y en todos los departamentos de las empresas. Desde nuestra institución trabajaremos para que la Ingeniería Química sea reconocida dentro de la nueva Ley de Ingenierías, un marco en el que tanto los químicos como los ingenieros químicos tenemos mucho que aportar y mucho que decir. Que estas líneas de trabajo sean prioritarias no significa que vayamos a abandonar ámbitos esenciales como los laboratorios, la calidad, la prevención de riesgos laborales, la seguridad o el medio ambiente.

Colaboración con otras instituciones

Muchos de vosotros me habéis oído decir —o habéis leído— la expresión: ‘pon un químico en tu vida’. Siempre he entendido la vida como un enlace covalente, en el que uno o varios átomos comparten sus electrones para formar una molécula más grande y más fuerte. Del mismo modo, creo firmemente en la unión entre instituciones. Esa unión debe darse entre los Colegios de Químicos de España, el Consejo General de los Colegios Oficiales de Químicos de España y también con instituciones hermanas y afines, como ANQUE, RSEQ, SEQC, Foro Química y Sociedad, SERFA, ANIH, AEPEV, CONAMA o Arquicma. Asimismo, debemos fortalecer la colaboración con otros profesionales a través de UICM, con las asociaciones sectoriales mediante CEIM y, por supuesto, con las universidades. Cuanta más unión exista entre nosotros, mejores serán los egresados que formemos. No solo desde el punto de vista académico —que ya es excelente—, sino también en su capacidad para identificar su vocación profesional y los sectores en los que desean desarrollarse. En definitiva, la ciencia avanza cuando se comparte. Compartamos, entonces, para avanzar hacia una sociedad mejor y hacia profesionales más preparados

En este momento quiero recordar a los colegios profesionales de carácter científico. En los tiempos que vivimos, cuando —como dice Don Hilarión en La verbena de la Paloma, una de las zarzuelas del repertorio español— ‘hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad’, debemos apoyarnos entre nosotros con la misma fuerza, o incluso más, que hasta ahora. Los retos sanitarios a los que se enfrentan los físicos son similares a los que afrontamos los biólogos y los químicos, del mismo modo que compartimos desafíos en ámbitos como la cuántica o las radiaciones ionizantes. Con los geólogos e ingenieros de minas debemos seguir impulsando el Congreso Ibérico de Geoquímica, un encuentro que ya ha celebrado catorce ediciones y que constituye un ejemplo consolidado de colaboración científica y profesional.

Por último, quiero dedicar unas palabras a nuestros colegiados: ellos son el corazón y el alma del Colegio. Sin ellos no existiríamos, y si existimos es para proteger, acompañar y fortalecer a nuestros profesionales. Ese es, y debe seguir siendo, nuestro norte. Por ello mantenemos el compromiso de ofrecer:

• Formación continuada de calidad.
• Asesoramiento jurídico y técnico que aporte seguridad en el ejercicio profesional.
• Oportunidades de mentoring para los más jóvenes y de networking para quienes desean seguir desarrollando su trayectoria.
• Una defensa activa de la profesión.
• Ética y transparencia en todas nuestras actuaciones.
• Una visibilidad social que haga que nuestros colegiados se sientan orgullosos de pertenecer a este Colegio, su casa, desde la que defendemos que la química mola y que debemos luchar juntos contra la quimiofobia, mostrando que —ya trabajemos en un laboratorio, en una industria, en un hospital, en la enseñanza o en la administración pública— nuestro trabajo tiene un impacto directo en la sociedad en general y en las personas en particular. Ese impacto es un privilegio, pero también una gran responsabilidad.

Con la certeza de contar con un equipo excepcional, unos colegiados comprometidos y unos aliados —colegios, asociaciones e instituciones— que fortalecen nuestra visión, y con la protección de la Beata Guadalupe Ortiz de Landázuri, cuyo patronazgo esperamos recibir pronto desde el Arzobispado, asumimos esta responsabilidad con gratitud. Os invito a caminar juntos para alcanzar ese objetivo común.

Porque el futuro de nuestra profesión —como el de cualquier otra— y, por tanto, el futuro de nuestra sociedad, depende de unir conocimiento, ética y colaboración. Por ello, tanto el Ilustre Colegio Oficial de Químicos de Madrid como yo mismo trabajaremos con dedicación y convicción, con la certeza de que este camino es más llevadero porque: la química mola, y mola mucho.
Muchas gracias a todos por acompañarnos. Brindemos por el éxito de nuestras instituciones y por el de cada uno de nosotros.